Mujeres en TIC: Raysa Alanes

🇦🇷 ARGENTINA

Desarrolladora de software y estudiante de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional. Participó de las ediciones de Youth LACIGF realizadas en Argentina y Bolivia.

¿Qué o quién te ha(n) motivado a interesarte en desarrollo de software?

Antes de decidir estudiar algo relacionado con la programación, no conocía a nadie que se dedicara a algo similar. En mi caso, el interés surgió al observar la escasa presencia de mujeres y niñas en el mundo tecnológico: lo tomé como un desafío personal. Por un lado quería salir de mi zona de confort y estudiar algo totalmente nuevo para mí, por otro deseaba romper con el mito de que las carreras técnicas solo las eligen los hombres. Al poco tiempo de desenvolverme en este mundo quería entender porque existía esta brecha de género en el área, lo que me llevó a descubrir que varias mujeres han hecho grandes aportes a la computación pero terminaron siendo invisibilizadas. Conocer sus historias me motivó a seguir firme con mi elección de convertirme en una futura desarrolladora o ingeniera.

Deseaba romper con el mito de que las carreras técnicas solo las eligen los hombres.

¿Cuál es el logro relacionado a tu trabajo o estudios que más te emociona y enorgullece? 

Siempre he visto la tecnología como herramienta para cambiar el mundo, que nos permite apoyar o potenciar las causas sociales que defendemos. En mi caso trato de aportar desde mis conocimientos a proyectos relacionados con movimientos activistas: una de las cosas que  más me emocionó fue desarrollar una aplicación para que el movimiento feminista argentino pudiera usarla durante una vigilia histórica en mi país.

Otro logro colectivo que también me enorgullece es haber colaborado en la organización de tres conferencias de tecnología, organizadas por la comunidad de la cual soy parte, llamada Las De Sistemas. Considero que estos espacios son fundamentales para poder visibilizar a mujeres o identidades trans y motivar a las que empiezan.

Siempre he visto la tecnología como herramienta para cambiar el mundo.

¿Tienes alguna anécdota relacionada a trabas que has tenido en tu trabajo o estudios por el simple hecho de ser mujer? 

Tengo la suerte de que por el momento no se me ha presentado ninguna traba laboral por ser mujer aunque sé que mi caso es una excepción, dado que he escuchado varias experiencias totalmente distintas de colegas que trabajan en otras organizaciones. De donde sí recuerdo anécdotas e incluso al día de hoy sé que siguen sucediendo cosas parecidas, es en la universidad:  en ocasiones es común notar un trato diferente con respecto a los demás compañeros de clase. 

Muchas veces pasa desapercibido, pero nunca falta algún chiste o comentario machista por ser la única mujer en el aula, o  puede pasar que tampoco te den el mérito que mereces ante un trabajo en equipo. Por suerte cada vez más la universidades están implementando protocolos de género para evitar la discriminación y al mismo tiempo se crean redes de contención entre las mismas alumnas, lo cual creo que útil en especial en aquellas carreras «masculinizadas» donde es necesario no sentirse sola.

¿Qué retos enfrentan las niñas y mujeres en espacios como en el que te desempeñas?

Creo que el reto que aún enfrentan es romper con los estereotipos de género. Todavía existen juguetes o juegos diferenciados por género, lo que causa que haya carreras feminizadas relacionadas con cuidados, ciencias sociales, y carreras masculinizadas asociadas a perfiles técnicos o científicos.

En el caso de las mujeres tenemos varios retos, algunos que empiezan por nuestro lado, como vencer el “síndrome del impostor” para darnos cuenta que somos merecedoras de reconocimiento y que esto influya en, por ejemplo, negociar un aumento de sueldo. Pero para que esto suceda, las organizaciones tienen que reconocer que la igualdad de género aún no está lograda. Un ejemplo evidente de esto es el “techo de cristal” existente, ya que a medida que vas escalando en cualquier organización, la brecha de género aumenta entre los cargos altos y lugares de decisión. Otro ejemplo es la brecha salarial, que se demuestra con varias encuestas que visibilizan cómo las mujeres con iguales conocimientos, incluso con un grado mayor de estudios alcanzados, ganamos menos que los hombres que ocupan posiciones similares.

El reto también lo tendrá toda la comunidad tecnológica, en acompañar y potenciar a las mujeres que hoy en día ya son parte de la industria, para que puedan convertirse en la nuevas referentes de las niñas que tengan interés en estas carreras, y así podamos superar ese 20% (aproximadamente a nivel global) que hoy nos convierten en una minoría.

Tenemos varios retos (…) como por ejemplo vencer el “síndrome del impostor”

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